Escarbando en el recuerdo, pasaban mis días y mis noches, cada día era un mar de emociones pasadas, y así pasaba el tiempo y no me daba cuenta.
Delirante me encontré rodeada de gente y fue el abrazo del viento el que abrió mi mente, con ese roce del viento tuve para darme cuenta, que los meses habían pasado y tu no existías más.
Ese despertar sintiendo tus labios en los míos se esfumo en un instante, y ahora el despertar se
convirtió en vacía soledad.
El tiempo me engaña y me enreda sin saber si es hoy, mañana, o fue ayer.
La vida me dice que aprendí la lección primera, pero que aun faltan muchas más, tengo miedo, pero saber que mi realidad hoy puede ser diferente a lo que fue ayer me da una esperanza para
seguir con esta vida.
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