lunes, 19 de diciembre de 2016

De barrio... no soy.

Me gustaría decir que soy de barrio, porqué hay veces en las que me siento tan perteneciente al pueblo. Pero no lo soy.
No miento, no crecí en El Barrio. Sí, tampoco nací en un palacio. Pero tuve más que muchos y a muchos que estuvieron de más. 

Me enorgullecen mis raíces y también mi ambición. 

No soy de barrio y no me gustaría serlo. Mis padres se embriagaban con estilo y sobre los charcos me dejaban saltar.

Tuve escuela en tantas formas distintas. La verdad siempre al inicio, el fundamento después y a mitad siempre el desarrollo que ha de darle sentido a las consecuencias a aceptar.

No soy de barrio, mi madre no me gritaba para cenar. No olvidaba mis tareas, era una niña ejemplar, excepto claro por mi entrena rebeldía y desfachatez.

Mi infancia fue rápida y mejor dicho, fui una adulta en tamaño de bolsillo. 
Mi madre me hablaba en vez de gritar y si entendía una sonrisa y algún regalo me merecía.

No me arrepiento, creo que hice bien, en contarles que a veces uno quiere creer.

No soy de barrio y orgullosa estoy.