No miento, no crecí en El Barrio. Sí, tampoco nací en un palacio. Pero tuve más que muchos y a muchos que estuvieron de más.
Me enorgullecen mis raíces y también mi ambición.
No soy de barrio y no me gustaría serlo. Mis padres se embriagaban con estilo y sobre los charcos me dejaban saltar.
Tuve escuela en tantas formas distintas. La verdad siempre al inicio, el fundamento después y a mitad siempre el desarrollo que ha de darle sentido a las consecuencias a aceptar.
No soy de barrio, mi madre no me gritaba para cenar. No olvidaba mis tareas, era una niña ejemplar, excepto claro por mi entrena rebeldía y desfachatez.
Mi infancia fue rápida y mejor dicho, fui una adulta en tamaño de bolsillo.
Mi madre me hablaba en vez de gritar y si entendía una sonrisa y algún regalo me merecía.
No me arrepiento, creo que hice bien, en contarles que a veces uno quiere creer.
No soy de barrio y orgullosa estoy.
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