Viento: ¿En que piensas hermosa niña?
Niña: En ella, aquella que viene a mi cada noche, y me habla de las maravillas que el mundo oculta.
Viento. ¿Ella?, ¿Quien es ella?
Niña: De ella, de la que se roba mis últimos pensamientos al final del día y cuida mi sueño, me observa y se va sin decir nada.
Viento: ¿Hablas de ella?
Niña: ¡Si!, Ella, tan blanca, tan grande, tan misteriosa, tan sensible.
Viento: Si así es ella.
Niña: Es ella la que me hace desear que la luz se vaya para que nos quedemos solo ella y yo, y pueda seguir descubriendo cada detalle, y así me sienta más cerca a ella.
Viento: ¿Quieres que te lleve a ella?
Niña: ¿Puedes hacer eso?, ¡Si! ¡Si quiero!
Viento: Esta bien, lo haré por que eres una niña muy hermosa y la forma en que hablas de ella me dice que quieres estar con ella siempre, ¿estas dispuesta a estar a su lado para siempre?
Niña: ¡Si!, desde que la conocí sueño con poder tocarla, con poder desaparecer con ella cuando la luz aparece, de poder cubrirla y que su brillo salga de mi. ¡Si!, llévame con ella.
Viento: No te puedo llevar hasta ella, pero puedo darte el impulso suficiente para que llegues hasta ella.
Niña: ¡Si!
Viento: Ven, sube.
Niña: Estoy lista. ¡Quiero estar con ella!, llévame con la Luna.
Viento: Llegaras y serás el bello azul que la cubra.
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