Dejamos ir al amor de nuestras vidas, sin saber que es el amor de nuestra vida.
Pasan los días y descubrimos que era quien movía nuestro mundo.
Queriendo revertir el error, insistimos, nos confundimos, y nos perdemos por completo.
Luchamos contra nosotros mismos, y olvidamos, pero basta una noticia de aquel ser y el sentimiento regresa.
En algún punto se vuelve obsesión, y sin darnos cuenta nos volvemos nada.
Decimos reaccionar, y seguimos adelante, pero sabemos que ese hueco que quedo tan marcado no lo podrá llenar nadie.
Y así seguimos con nuestras vidas buscando ser afortunados y conseguir una segunda oportunidad para amar, sin olvidarnos de aquello que en silencio aun mueve nuestro mundo.
Jamás olvidaremos aquel grande amor, jamás encontraremos algo igual, pero seguimos adelante, buscando e insistiendo hasta que la obsesión termine con nuestro último aliento.
Nacer, crecer, tropezar, levantarse, y volver a empezar.
Así es el amor no se olvida, tal vez se esconde, se oculta, se tapa, se disuelve, pero al menor viento, regresa y nos llena de suspiros y canciones.
ResponderEliminar