sábado, 31 de agosto de 2013

Llegó septiembre.

Ya huele a septiembre, mi jardín lo sabe. 
Septiembre llegó y el miedo me invade, porqué se bien que esa mujer usa septiembre para enamorarse, porque se bien que año tras año sus besos pertenecen al viento.
Muero de miedo, me asusta imaginar que una vez más la luna tiene un plan maestro listo para embaucar a dos almas bajo su hechizo.
Se acerca septiembre, su latido se acerca, se acelera, me muerde despacio el lóbulo izquierdo, se desliza por entré mis labios, se estaciona, me enloquece.
Septiembre está aquí, mi cuerpo enfermo lo siente, septiembre me enferma, se traga mis ganas, se aferra a mi alma.
Amar, mis poros se llenan de sangre, me inundo de ti, a quien conozca o no, se que querré hasta el invierno, porque así lo he escrito, cada septiembre.
Septiembre me asusta, me enferma, me irrita, me saca de quicio, y aún así se que llegarás y te quedarás hasta el invierno. 

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