Miro la ropa colgando, los libros en la puerta, el mueble de los documentos y dibujos, siento que todo pertenece a alguien más, me siento un intruso.
Nada es mío, nada.
Sólo me pertenecen mis absurdos pensamientos, que engañosos me hacen creer que soy alguien más.
Las voces en mi cabeza son cada vez más fuertes, impositivas.
Cuando cierro los ojos, una a la vez, me arrastran a su realidad, una realidad que asusta por que no puedo controlarla.
Estoy confundida, no discierno que es lo cierto.
Escucho voces, cada personalidad mía tiene sus propios personajes, sus historias, miedos y verdades.
La amo. Te odio. Me gusta. Yo se. Lo quiero. No entiendo. ¡Vete! ¡Quédate! ¡Abrázame! ¡Ámame!
¡SILENCIO!
Silencio todos! Quiero un momento de silencio, un momento.
¡La muerte! ¡Eso es! La muerte los callará a todos.
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