Pero es tu ausencia la que me produce anhelo. Anhelo de aquella persona que conoce mis virtudes y defectos, que deshace mis caprichos con amor en cucharadas.
Le escribo al viento para que le haga llegar estas palabras y le abofeteé la cara mientras reacciona a extrañarme, a pensarme, a buscarme.
No, no estoy sola, aunque no hay nadie a mi lado, estoy con ella... Pensándola, hablándole, no importa si no responde, me dirijo a ella para que sepa que la extraño, y que anhelo su presencia entre mis sabanas, aunque con este calor sobran y solo quedó yo en calzones.
¿Dónde está? ¿Dónde está aquella que ha de hacer de mis días una montaña rusa? Con sus berrinches y sonrisas, ¿Dónde está que no es aquí conmigo acariciando le el ombligo? ¿En dónde quedo su piel suave y su genio de medio día? ¡Oh! No sabes cómo te añoro.
¿Dónde queda tu impaciencia nocturna y tu languidez matutina?
Que acaso no sabes que estoy aquí? Pidiendo que te enojes conmigo, que me grites y me ames! Todo en medida y en exceso también.
¿Dónde estás? Quiero hacerte cosquillas y no dejarte dormir. Leerte por las tardes, quererte en las mañanas, prepararte el desayuno, no importa que se me queme el pan tostado.
¿Dónde estás? Te busco a donde quiera que voy, en la plaza, en la compra, en el parque y hasta en misa. ¿Dónde estás? Que no sabes que te quiero, que te extraño y que te anhelo.
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