Vuelvo a ser yo, quizás el mismo error.
De nuevo fui yo quien te beso, quien te abrazó, quien se perdió en tu mirar sereno.
Soy yo quien fantasea al amanecer con despertar a tu lado, soy yo quien sueña con velar tus sueños y de nuevo soy yo la que habla sola, pues tu no escuchas, no hablas, no respiras, no existes.
De nuevo estas en mis sueños y en mis pensamientos, en mis desvelos y en mis ataques de cordura.
De nuevo soy yo la que piensa en ti, la que te crea en sus anhelos, quien te busca en los jardines.
Y quizás ahora también soy quien te forzó a crecer y a creer y entonces puede ser que tus caricias y anhelos en mi solo sean un descuido de ti del cual yo me aproveche.
Soy yo quien decide dejar de mirar el jardín con el deseo y desesperación de ver llegar la primavera.
Soy yo y sólo yo quien decide dejarte crecer a tu antojo y con la rapidez precisa que tu corazón alegue.
Soy yo, la dueña de las entrañas echas nudo, soy yo quien no tiene el descaro de forzarte a crecer y a creer que crecerás.
Por que no puedo fingir que no te has marchitado desde que llegué.
Y porque este amor sublime que me invade al ver caer tus pétalos me ciega la razón, por eso te dejo con quien te sabrá cuidar como yo no lo supe hacer, el jardinero cuidará de ti, mejor de lo que yo nunca podré.
De nuevo fui yo quien te beso, quien te abrazó, quien se perdió en tu mirar sereno.
Soy yo quien fantasea al amanecer con despertar a tu lado, soy yo quien sueña con velar tus sueños y de nuevo soy yo la que habla sola, pues tu no escuchas, no hablas, no respiras, no existes.
De nuevo estas en mis sueños y en mis pensamientos, en mis desvelos y en mis ataques de cordura.
De nuevo soy yo la que piensa en ti, la que te crea en sus anhelos, quien te busca en los jardines.
Y quizás ahora también soy quien te forzó a crecer y a creer y entonces puede ser que tus caricias y anhelos en mi solo sean un descuido de ti del cual yo me aproveche.
Soy yo quien decide dejar de mirar el jardín con el deseo y desesperación de ver llegar la primavera.
Soy yo y sólo yo quien decide dejarte crecer a tu antojo y con la rapidez precisa que tu corazón alegue.
Soy yo, la dueña de las entrañas echas nudo, soy yo quien no tiene el descaro de forzarte a crecer y a creer que crecerás.
Por que no puedo fingir que no te has marchitado desde que llegué.
Y porque este amor sublime que me invade al ver caer tus pétalos me ciega la razón, por eso te dejo con quien te sabrá cuidar como yo no lo supe hacer, el jardinero cuidará de ti, mejor de lo que yo nunca podré.
Retiro lo dicho, estas vez fuiste tú. Fuiste tu quien tono mi mano, quien pidió repetir el beso, quien prometió un nosotras permanente. Esta vez fuiste tu y solo tu.
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