Guardo silencio, miro las estrellas, contemplo el vacío, escucho los ruidos de la calle, te pienso, todo me recuerda a ti, todo.
Tu silencio me asfixia, quema, mi pecho arde, duele, y me encojo de tanto dolor.
Tu silencio, ¡Tu maldito silencio!
Luego, después de sufrirte, recuerdo tus besos, tu boca, tu piel, tu todo. Nada de eso me espera ya, te evaporaste y sólo quedo esto, ¡Tu maldito silencio!
Ya ni en mis pensamientos respondes, persiste tu voz, tu eco, tu personalidad.
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