domingo, 17 de noviembre de 2013

Iniciante.

Para ti, a quien alguna vez soñé:

Te preguntarás porqué te escribo en vez de simplemente decírtelo de frente. Suena a cobardía, si puede ser y aunque el viento se moleste, aún así lo haré. 
Si, tengo miedo. Y aun si no te entregase esta carta, si la guardara simplemente para recordarte, aún así, mis entrañas están a un punto de estallar. Llevo más de dos años pensando en ti. Y tan fácil como me alejo para no atormentarme más, así de fácil vuelvo a mirarte y a encontrarte dentro de mi. 
¿Quien eres? Y ¿Qué has hecho? No lo se. Tan sólo se que eres, y existes una y otra vez entre mis versos. 
Puedo seguir escribiendo y contándote como es que divagas tan petulantemente en mis sentidos, puedo seguir describiendo como eres sueños, bombones e ilusiones pero eso es algo que tú no quieres saber y no necesitas saber, así que no te lo diré, lo guardare como inspiración para seguir escribiendo, sabes, escribir me hace bien.

Lo que realmente me gustaría expresarte en estas líneas es precisamente esa necesidad que tengo de contártelo todo, todo. Pero no lo haré, necesitaría dos o tres quizá hasta diez libros y aún así no se sí sería suficiente, pues no todo lo puedo expresar con palabras, a veces también se necesita música y besos.

¿Notas como le doy vueltas al asunto? Lo se, pero a estas alturas de la carta puedo estar segura que ya sabes hacia donde me dirijo, y no, no es a ese huequito que tienes en la sonrisa.

Me gustas, y mucho. No se porque ni desde cuando, pero me gustas. 
Y no me atrevo a decírtelo de frente porque yo se que no me correspondes, no como yo quisiera. 
Perdona mi obsesión y mi arrebato de decirlo, no lo podía contener más.

Ahora que lo dicho, dicho esta, sólo quiero pedirte una cosa, no cambies hacia mi, que yo sigo siendo la misma persona con la que te has encontrado siempre, y puesto que me encanta tomarte por inspiración, no permitas que estas tristes líneas que pueden borrarse fácilmente se lleven la musa de mis versos. 

Con el afecto y cariño de siempre, mi rebelde locura.

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