¿De qué color es el cielo desde donde tu estas?
Olvídalo, no contestes ninguna de esas preguntas, en realidad solo quiero saber de ti, ¿cómo estas? ¿A qué te dedicas? ¿Con quien hablas? ¿De quien aprendes y a quien enseñas? ¿Cuales son los lugares que frecuentas?
Quiero saber si te salieron pecas nuevas, si te cortaste el cabello o si lo has dejado crecer.
Vamos, cuéntame de ti, del cielo o de lo que quieras, pero no te quedes callada, en verdad me gustaría escucharte.
Esta bien, veo que no quieres hablar, ya no tengo que decir, te he contado todo sobré mi, hasta te hable del niño que no deja de molestarme cuando me pongo a platicar contigo, dice que sólo hablo con una silla vacía y que sólo te invento en mi cabeza, me hace enojar, ojalá dijeras algo para que deje de molestarme.
Ya se, te tienes que ir, no lo tienes que decir, ¿cuándo regresas? No importa, te esperare, esta vez no tardes tanto por favor y espero la próxima vez si respondas por lo menos 2 de mis preguntas.
¿Puedo darte un beso antes de que te vayas? Si, lo se, no te entretengo más. Ten un buen viaje. Te voy a extrañar. Te quiero.
¡Espera! Ten te regalo mi diario. Así podrás escribirme todo lo que veas en el cielo.
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